La boda de Silvia y Dani, música, música, música y más música.

Conocemos a Dani desde hace bastante tiempo, el suficiente para saber que si ha decidido contar con nosotros para coordinar toda la parte musical de su boda, podemos estar muy orgullosos. A Silvia sin embargo la conocemos desde hace poco, pero también el tiempo suficiente para notar lo especial de su dulzura y la perfección de la pareja que hacen.

Así lo definieron varios de sus amigos en la ceremonia:
Fernando: “Silvia es una coleccionista de sonrisas y Dani un arqueólogo de la música”
Sandra: “Silvia ha elegido a un gallego porque son los únicos que pueden ver entre la niebla”
Nacho: “Cuando escuche el Forever Changes de Love en casa de Dani, cambió mi vida”

Con estas frases, conociendo a los novios y su historia, no es extraño que todos acabásemos así la ceremonia:

Pero bueno, empecemos por el principio. Cuando Dani nos dijo que se casaba nos puso como condición ir a Logroño a conocer a Silvia y así lo hicimos. Allí nos empezaron a contar todo lo que tenían planeado para este día y lo especial del sitio donde iba a ser la boda: el Castillo del Príncipe en plena Costa da Morte, entre Cee y Ézaro. Espectacular lugar.

Teniendo tan claro el lugar donde querían celebrar su boda pasamos a lo siguiente, lo que para ellos era lo más importante para este día: la música. Como ya os contamos antes a Dani lo conocemos desde hace tiempo y el nexo común que tenemos con él es la música; conciertos, pinchadas y vinilos que compartimos en el Felipop, Xiriapop, Fiestas Flor de Pasión…

Estaba claro que este día iba a ser muy especial en este aspecto. Dani, además de pinchar ocasionalmente, también tiene un grupo: Los Huéspedes Felices, con ellos compartimos escenario.  Se marcaron un conciertazo con el novio a los teclados que gustó a grandes y pequeños.

Además del concierto también cobraron mucha importancia las distintas pinchadas que hubo durante la boda. Sonaron los vinilos de Javi Vega, del Beat Club de Logroño, la colección especial del propio novio y los nuestros. Las inclemencias del tiempo nos hicieron variar las pinchadas entre dentro y fuera, pero creemos que la fiesta fue bastante completa. Sólo deciros que en contadísimas ocasiones vemos acabar una boda de comida a las 4 de la mañana.

Aquí los tenéis, novio a los platos y novia a los bailes:

Desde Logroño, Javi vino a revelarnos nuestra propia idiosincrasia, sonando la frase “fai un sol de carallo” en pleno chaparrón.

Todo esto era lo más importante para los novios, pero nada hubiese sido posible sin el equipo de Rebeca Senra. Los vimos trabajar desde el día anterior, convertir un almacén en un salón, tener preparadas cosas y cambiar al momento por el tiempo, recoger hortensias por toda la finca y estar de principio a fin al pie del cañón. Un gusto volver a coincidir con ellos.

Otros partícipes importantes, y de los que seguro que los novios quedarán encantados con el resultado fueron los fotógrafos Noire et Blanche, ya coincidimos con ellos en más ocasiones y son un valor seguro.

Igualmente sucede con el catering Nadela, nos dejaron ojipláticos con cosas como chupachups de foie, una plancha en los aperitivos en la que iban haciendo navajas de Finisterre o el espectacular postre: la Galaxia de Chocolate 

En definitiva fue un día muy especial del que nos quedamos con la felicidad de los novios y lo bien que se lo pasaron los invitados en un sitio tan impresionante.


Por todo esto que os hemos contado, no podemos cerrar esta actualización sin la que fue, sin duda, la canción del día. Silvia y Dani, ¡enhorabuena!