La boda de Patri y Minis

Como siempre que nos surge una boda en un sitio nuevo, nos entra un nerviosismo mezcla de responsabilidad y de emoción. En esta ocasión la boda era en una finca privada en O Barco de Valdeorras, Ourense.

El primer paso lo dimos en A Coruña, conociendo a Patri y Minis en nuestro estudio. El flechazo fue instantáneo, nos contaron lo importante que era para ellos la música y eso nos encanta, realmente esto aumenta nuestra responsabilidad, pero agradecemos mucho que los novios se fijen tanto en la parte musical de la boda, es nuestro trabajo y nos gusta que se valore.

 

 

 

 

 

 

 

Como prueba de lo importante que es para ellos la música, podéis ver cómo eran los meseros y la distribución de los invitados, vinilos de sus grupos preferidos.

Toda la decoración de la boda fue de El Sofá Amarillo, con Indara al frente; y sabemos que el montaje, cosido y trabajo de las telas fue de nuestra amiga Bebybo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Volvemos a hablaros un poco de los novios. Patri y Minis nos recibieron el día anterior, habían organizado unas cañitas de preboda, estuvimos con ellos, nos empapamos de su ambiente y fuimos conociendo a sus encantadores amigos y su preciosidad de pueblo. Las prebodas tienen mucho peligro, pero prometemos que esta fue comedida, si no la novia no estaría así de guapa al día siguiente.

La verdad es que toda la atmósfera creado por los novios era excepcional, nosotros estábamos allí trabajando pero nos hicieron sentir como unos más de sus amigos.

Después de encargarnos de la música de la ceremonia y de los aperitivos, pasamos a ambientar la zona de la cena. En ella se notaba la mano de Boketé, catering con el que trabajamos desde hace muchos años y que sabemos que no defrauda.

Al terminar la misma quedaba un momento especial, el baile de los novios, que aprovechando lo bonito que estaba el jardín, lo  hicieron en él.

Durante el baile todavía quedaba una sorpresa: el novio, Minis, tiene un grupo llamado Airline, y nos había dicho que quería tocar para Patri. Nos encantó la idea y disfrutamos mucho de la actuación incluyendo algún momento de piel de gallina.


Al acabar ellos volvimos a pinchar nosotros y la fiesta, como suele pasar, fue in crescendo en intensidad con las horas y terminó de la manera que más nos gusta: amaneciendo.

Queremos agradecer a Patri y Minis cómo nos han tratado y habernos dejado participar de su día, de su pueblo y de sus amigos.  Volveremos a vernos esperamos que muy pronto.  ¡Un abrazo muy  fuerte!